domingo, 12 de agosto de 2012

Clarificador testimonio de Elba Morales (MEDH)

La coordinadora de MEDH fue la principal testigo de la tercera jornada del juicio por delitos de lesa humanidad. Su testimonio fue fundamental para comprender la desaparición de nueve personas en mayo de 1978. Carlos Rico fue mencionado varias veces durante la declaración. Por Santiago Montiveros

Las imprescindibles. Así presentó un documental de Rodrigo Sepúlveda a dos incansables luchadoras por los Derechos Humanos: Pocha Gil de Camín y Elba Morales, coordinadora del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) y que ayer brindó un clarificador testimonio en el juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrolla en Mendoza.

La declaración de Morales sirvió para otorgar luz sobre una de las causas del juicio en la que se investigan las desapariciones de Juan José Galamba, Margarita Dolz, Raúl Gómez, Daniel Romero, Juan Carlos Romero (hermanos), Ramón Sosa, Víctor Hugo Herrera, Gustavo Camín y Mario Camín (padre e hijo), todas ocurridas en mayo de 1978, un mes antes del Mundial.

En primer lugar, Morales contó que después de investigar diferentes líneas, en el MEDH concluyeron que el hilo conductor de los asesinatos fue la búsqueda de Juan José Galamba, quien militaba en Montoneros y era muy cercano a la conducción de la agrupación, de acuerdo con la testigo. En ese sentido, sostuvo que las nueve desapariciones formaban parte de un mismo operativo.

Asimismo, Morales reforzó la teoría de que los responsables fueron los integrantes del Grupo Especial '78 (GE '78), encabezado por el ex funcionario de Seguridad de Celso Jaque, Carlos Rico, quienes cumplieron funciones bajo las órdenes de los militares que se encontraban al mando de la provincia.

Galamba, la clave de la causa

En junio de 1976, Juan José Galamba sobrevivió a un operativo que acabó con la vida de Jorge Vargas Álvarez y a partir de ese momento, pasó dos años en la clandestinidad. Reconocido referente de Montoneros, a sus 23 años tuvo que ocultarse apoyado en sus amistades y personas que se solidarizaron con él. Incluso, permaneció un año trabajando en una cantera de San Juan.

A diferencia de los secuestros producidos hasta mediados de 1977, Morales recordó que las desapariciones investigadas en esta causa (mayo de 1978) -más allá del secuestro de Galamba- no respondieron a motivaciones políticas, sino a la colaboración con Galamba (la mayoría no había militado en agrupaciones políticas o ya había abandonado la participación activa).

A partir de allí, Morales explicó que Galamba se refugió en las casas de Margarita Dolz, Raúl Gómez, Daniel Romero y Víctor Hugo Herrera. Además, recordó que Juan Carlos Romero (hermano de Daniel) tenía un horno de ladrillos donde semanas antes de las desapariciones se reunieron algunos del grupo para comer un asado (todos desaparecidos).

Desde la clandestinidad, Galamba también trabajó en San Juan en una cantera de Gustavo Camín, padre de Mario Camín, quienes serían secuestrados el 22 de mayo de 1978. Por su parte, Ramón Sosa fue capturado cuando iba a buscar a Galamba para trasladarlo a un lugar más seguro. Ambos fueron secuestrados el 26 de mayo.

Galamba llegó al Gran Mendoza proveniente de General Alvear, donde cursó sus estudios secundarios en la escuela Agricultura. Estaba casado con Alicia Morales, actual titular de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de San Rafael, quien fue secuestrada en 1976 y liberada en 1980 después de compartir cautiverio con Antonio Cafiero.

Cuando Morales declaró en el juicio que concluyó en 2011, también se refirió a su marido: "Recién en 1983 me animé a averiguar qué había pasado con Juan José (Galamba). Me enteré que hasta 1978 trabajó en unos hornos de ladrillos, hasta que días antes del inicio del mundial '78 lo agarraron en la casa de un primo en Villa Nueva".

Por otra parte, la esposa de Galamba brindó un testimonio clave para que Carlos Rico finalmente abandonara la gestión de Jaque. En febrero de 2008, dijo a MDZ: "A Rico yo lo ví en el D2. Cuando aparece el nombramiento de este señor, yo veo la foto en el diario y se me viene uno de los tantos fantasmas de los rostros que yo ví en ese lugar".

De la tranquilidad al GE'78

"Desde mediados de 1977 hubo cierta tranquilidad. Lo peor había pasado entre 1976 y 1977 (...) A fines del '77 se levantaron los centros clandestinos de detención y ya no se realizaban operativos", recordó la titular del MEDH, y completó: "Pero se formó el Grupo Especial '78 para mantener una calma absoluta durante el Mundial, por orden de Videla".

En ese sentido, Morales acompañó la versión de que este grupo fue el responsable de secuestrar y asesinar a Galamba y a quienes tuvieran relación con su ocultamiento. "Es muy probable que hayan hecho desaparecer a este grupo de personas. Ellos funcionaban en Infantería y encontramos un paralelismo importante entre los movimientos registrados de sus integrantes y las desapariciones", dijo.

En ese sentido, el abogado querellante Pablo Salinas ya había manifestado que los registros de Infantería señalan que Carlos Rico, cabecilla del GE'78, salió en un auto una hora antes del secuestro de Raúl Gómez, "a las 0.40 del 17 de mayo de 1978". Hoy, Morales agregó: "Hay llamativos movimientos nocturnos".

Más allá de las sospechas que ya surgieron contra Rico durante el desarrollo de este juicio (el tercero de delitos de lesa humanidad que se desarrolla en Mendoza), las pruebas contra el ex comisario forman parte de otra causa. Asimismo, Morales habló de la necesidad de profundizar la investigación sobre la muerte del inspector Cornejo, quien falleció de un disparo en la cabeza durante una instrucción a cargo de Rico.

"El nombre de Rico aparece en el decreto de conformación del GE'78. Era un grupo eficiente y ágil que se conformó para mantener una calma absoluta antes del Mundial", reiteró la testigo, completando un cuadro de situación óptimo para el desarrollo de la causa que tiene como único imputado a Aldo Bruno Pérez.

Sin juicio por dos semanas

El juicio se reanudará el jueves 23 de agosto por contratiempos de algunos miembros del Tribunal que residen en Buenos Aires. A partir de allí, la idea del presidente del Tribunal, Juan Antonio González Macías, es que las sesiones tengan lugar los jueves y viernes, hasta la finalización del juicio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada