sábado, 22 de septiembre de 2012

Un testimonio inesperado marcó una nueva jornada del juicio de crímenes de lesa humanidad

A sus 91 años, Dora Gordon declaró como testigo en la desaparición de su hijo Mario Camín y de su ex esposo, Gustavo Camín. Durante su testimonio, apuntó a quienes pedían dinero a cambio de información inexistente. Más sospechas contra Jean Paul Burlot y Roberto Lucas.
por Santiago Montiveros
 
"A nadie le dieron datos, todas las versiones eran puras mentiras. Uno era feliz una semana. Lo hacían por dinero y todos caímos". Esta mañana, Dora Gordon (91) se presentó ante el Tribunal como testigo en la causa en que se investiga la desaparición de su hijo, Mario Camín, y de su ex esposo, Gustavo Camín, y contó cómo algunas personas se aprovecharon de la desesperación de los familiares.

Durante su testimonio, Gordon recordó a una persona que "podía entrar a la Octava Brigada sin problemas", y afirmó que su apellido era Ferri, apodado "el calefón o gordo". Según la testigo, este sujeto le dijo que tenía contacto directo con informantes militares que le dirían dónde estaba detenido su hijo. "Me negué (a entregar más dinero), ya sabía que se aprovechaban de la gente desesperada, incluso se quedaron con casas", agregó.

Durante la búsqueda de Mario y Gustavo Camín, la mujer viajó en reiteradas ocasiones a Buenos Aires, donde tuvo acceso a una reunión en el Ministerio del Interior. La testigo -que también mencionó a dos integrantes de la Policía, cuyos apellidos eran Sosa y Manolio- dijo que no le entregaron precisiones sobre el destino de su familia. "A nadie le dieron datos", completó.

Gustavo y Mario Camín desaparecieron el 22 de mayo de 1978. La principal hipótesis apunta a que Gustavo fue secuestrado del estacionamiento de la UTN, mientras que su padre habría sido capturado en el departamento en el que vivía, en calle Patricias Mendocinas de Ciudad, cuando volvía de San Juan, donde era propietario de una cantera.

Si bien no existen datos certeros sobre en qué lugares estuvieron confinados antes de ser asesinados, una testigo afirmó que Gustavo Camín estuvo confinado en el D2. Al no tener novedades sobre el joven, su novia Ana María Del Olio se trasladó hacia el departamento de investigaciones, donde vio a Gustavo ingresar a bordo de un Rastrojero doble cabina.

La principal línea de investigación apunta a que el móvil del secuestro fue haber ayudado a Juan José Galamba a sobrevivir mientras era perseguido por el aparato represor. Galamba, quien militó en el Partido Socialista de Vanguardia, estuvo refugiado en la cantera de Gustavo Camín por pedido de su hijo Mario, compañero de estudios en la UTN.

Los "informantes necesarios" en la UTN

"Era notorio que iban armados a las asambleas y realmente metían miedo". Al igual que varios testigos que lo precedieron, Emilio Vernet señaló a varios estudiantes de la UTN que pertenecían a grupos de ultraderecha y señaló que para secuestrar a los compañeros los represores "necesitaban información desde la facultad".

Si bien Vernet, compañero de militancia de Galamba en el Partido Socialista de Vanguardia, dijo que no tenía pruebas para afirmar la conexión entre los estudiantes buchones y los integrantes de los grupos de tarea de la dictadura, enfatizó: "No tengo dudas de que entregaron información para después secuestrar personas".

[Jean paul burlot, jose valerio, roberto uliarte 1]
Jean Paul Burlot.
En ese sentido, contó una experiencia personal para ejemplificar. "En el comedor universitario había un estudiante que siempre estaba ahí. Y un día en el banco (lugar de trabajo) miro hacia la vereda y veo a ese mismo estudiante deteniendo una persona en la puerta", recordó Vernet, que a mediados de 1976 dejó Mendoza y se mudó a Buenos Aires junto con su esposa.

Entre los estudiantes que recordó como militantes de agrupaciones de ultraderecha, Vernet mencionó -al igual que otros testigos- a Roberto Lucas (recordó un robo a una estación de servicio de la zona en el que habría estado involucrado), Fredy Fernández (homónimo del ex legislador kirchnerista), Oscar Vallardi, un estudiante de apellido Mendoza y a Jean Paul Burlot, reconocido tras ser cónsul francés.

Comenzó la causa por el "operativo escoba"

Hoy finalizó la etapa de testimonios de la causa en la que está acusado Aldo Bruno Pérez, ex jefe del D2, y en la que se investiga la desaparición de Juan José Galamba, Mario Camín, Gustavo Camín, Juan Carlos Romero, Daniel Romero, Raúl Gómez, Ramón Sosa, Margarita Dolz y Víctor Hugo Herrera, secuestrados durante mayo de 1978, a partir de la creación del Grupo Especial '78.

Después de un cuarto intermedio, comenzaron las declaraciones por la causa 085M que involucra el accionar del aparato represivo en la denominada "operación escoba", a fines de 1977. El imputado es Paulino Furió, quien sigue el proceso vía teleconferencia desde Capital Federal, acusado por la desaparición de militantes del partido comunista, marxista, lenninista.

En esta causa, las víctimas son Néstor Carzolio, Nélida Tissone, Alberto Jamilis, Rodolfo Vera, y el matrimonio conformado por Walter Domínguez y Gladys Castro, que al momento de la desaparición estaba embarazada de seis meses (aún se desconoce el destino del hijo de la pareja), todos desaparecidos a fines de 1977.

La primera testigo fue Nilda Abraham, vecina del matrimonio de Néstor Carzolio y Nélida Tissone, secuestrados en diciembre del '77. La mujer ingresó al domicilio de las víctimas de Villa Hipódromo después del secuestro y encontró a los dos hijos maniatados. "Estaban con cintas en la boca, los levanté y salí corriendo con ambos", recordó.

Entre otros detalles, Abraham puntualizó que un vecino de la vivienda que había pertenecido a las Fuerzas Armadas, le contó que la cinta con la que le taparon la boca a los chicos era militar "por el tamaño y el color".

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